El TRI arrastra la cobija

BRASIL MÉXICO

 

México tenía la obligación de mejorar su juego y ganar ante Brasil si quería seguir vivo en la Copa Confederaciones. Lo primero lo logró por unos minutos, pero no fue suficiente y quedó prácticamente eliminado del torneo que representa un calentamiento rumbo al Mundial de 2014.

Neymar, la reciente adquisición del club Barcelona, se convirtió en el verdugo de la selección mexicana, primero al concretar una gran jugada en los primeros minutos del partido y después al desbordar y centrar para el gol definitivo segundos antes de finalizar el encuentro.

El Tri ahora espera el partido de Italia contra Japón. Para que los mexicanos continúen con vida, los nipones deben vencer a los italianos y después esperar una serie de combinaciones en la tercera fase de grupos.

A diferencia de los anteriores encuentros, México mostró mayor solidez en sus líneas, aunque solo fue por algunos minutos. Nuevamente, la defensa fue donde existió mayor deficiencia, que fue aprovechada por Brasil en varias ocasiones para poner en peligro la portería de Jesús Corona.

Neymar se echó a la verdeamarela en sus espaldas, tal y como lo hizo ante Japón y los resultados fueron positivos otra vez.

Antes del partido, Neymar declaró que jugaría imbuido del espíritu contestatario que se ha extendido por Brasil en los últimos días y que se ha exteriorizado en una oleada de protestas por todo el país y lo cumplió.

En un inicio de partido trepidante, Brasil impuso un ritmo de juego sofocante, acorde con el calor y la humedad extremos de la ciudad de Fortaleza. A los nueve minutos, Neymar aprovechó un error de cobertura de Javier Maza Rodríguez y de un zurdazo venció a Corona para abrir el marcador.

México resintió el gol y permitió un par de jugadas que Brasil no supo concretar. Pero conforme avanzó el partido se hizo del balón y del control del juego mediante Giovani dos Santos y Andrés Guardado, quienes hilaron varias jugadas que crearon peligro en el área brasileña.

El Tri causó inquietud sobre todo en jugadas por la banda de Dos Santos o de Hiram Mier, pero ningún centro parecía capaz de encontrar la cabeza o el pie de Javier Chicharito Hernández.

Tras el descanso, México quiso ser más ofensivo, pero brindó espacios que permitieron a Neymar crear buenas ocasiones en contraataques en velocidad, como una pared con Hulk, que erró en el remate, o un tiro cruzado del propio 10 de Brasil.

El cuadro de José Manuel de la Torre se vio perjudicado por los errores en los pases y por la intensa presión que ejerció Brasil en el centro de la cancha, sobre todo a partir de la entrada de Hernanes, un cambio que solidificó la media cancha de los anfitriones.

Más allá de un tiro desviado de Salcido, México no creó más peligro en la segunda parte, ante un Brasil muy cómodo con tres volantes, un dibujo táctico con el que, en los minutos finales, se dedicó más a aguantar que a tratar de ampliar su ventaja.

Tendría que ser Neymar, el hombre del partido, quien redondeó la noche colándose en el área pequeña con un túnel, para regalarle una asistencia perfecta a Jo, que hizo el segundo y definitivo.

 

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