Muestran otra cara de Amy Winehouse

 

 

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Cocktelera
Coatzacoalcos

 

Este mes se cumplen dos años de la muerte de Amy Winehouse. A los 27 años, el alcohol, las drogas, los amores envenenados y la tiranía de la fama, acabaron con una cantante extraordinaria y una personalidad única.

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De Amy se conoce la imagen pública: sus ropas, peinados, actuaciones, las peleas y las curas de rehabilitación que no funcionaron. Todo eso forma parte de su leyenda.
Pero hubo otra Amy, íntima, familiar. El Museo Judío de Londres muestra ahora con material inédito, esa otra cara de la cantante, en una exposición que este miércoles se inaugura y que han organizado su hermano Alex y su cuñada Riva.

Allí están las fotos escolares, los cuentos de Snoopy, los discos de vinilo, la primera guitarra, la sorprendente lista de sus canciones favoritas que grabó en un cassete y las anotaciones de una chiquilla que soñaba con comerse el mundo. “Quiero ser recordada como actriz, como cantante, vender todas las entradas de mis conciertos, llegar a los mejores teatros londinenses y actuar en Broadway. Quiero ser recordada por ser simplemente yo”, escribió en 1997, cuando sólo tenía 14 años.

La futura estrella creció en una familia típica de origen judío, no especialmente religiosa, pero que conservaba las tradiciones e influencias culturales de sus antepasados, como la celebración de la cena del Sabbat, los viernes por la noche. El museo que ahora le rinde homenaje hasta el 15 de Septiembre, está en el barrio de Camden, muy cerca de la casa en la que vivió y murió prematuramente.

 

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