“Soy Angel de María y tú me liberaste”

 

liberacion

Cocktelera

La maestra recién excarcelada tras ser detenida en el aeropuerto de la capital mexicana por supuesto tráfico de drogas agradeció hoy el apoyo recibido en favor de su causa y dijo que su liberación fue “un milagro divino”.

Ángel de María Soto Zárate, de 23 años, reapareció este viernes después de haber sido liberada la madrugada de ayer de una prisión del occidental estado de Nayarit después de que la fiscalía retirara los cargos levantados en su contra tras el hallazgo de diez kilos de cocaína en una maleta que la joven siempre negó que fuera suya.

La detención de la maestra generó una intensa campaña en las redes sociales y manifestaciones hasta lograr su liberación.

Soto Zárate, originaria de Veracruz (sureste), ofreció hoy una rueda de prensa en la Arquidiócesis de Xalapa, donde compartió su experiencia desde que perdió su pasaporte en Lima, lo que le obligó a regresar a la Ciudad de México con documentos provisionales.

“El hecho no fue una pesadilla, sino un cúmulo de bendiciones que Dios me tenía preparadas”, aseguró la joven.

De acuerdo a la docente, el jueves de la semana pasada partió junto con una amiga desde México hacia Río de Janeiro para participar en la Jornada Mundial de Juventud “con el sueño de conocer al papa Francisco y convivir con jóvenes católicos”.

No obstante, al llegar a la primera escala del viaje en Lima, Perú “descubrí que mi pasaporte no estaba”, añadió.

“Pierdo el pasaporte y pierdo mi vuelo. Al regresar a la Ciudad de México, mi maleta estaba extraviada. Lo único que no perdí fue a Dios”, indicó.

Según la joven, personal de la aerolínea con la que viajó le informó que su maleta se había extraviado, por lo que puso una queja.

No obstante, continuó, encontraron una maleta registrada a su nombre, la cual, aunque no reconoció, tenía en su interior diez kilos de cocaína, por lo que la policía la detuvo y la trasladó al penal de Nayarit.

“Cuando llegué (al penal) fui tratada como una más (…). Pensé que este proceso iba a ser más largo”, agregó.

“Podía sentarme en una celda y concentrarme en llorar y preocuparme por todo lo que hay afuera o ponerme a trabajar, que era mi única opción”, dijo la joven.

“Dios vino a mi encuentro en el lugar menos esperado”, insistió al referirse a su liberación.

Comenta

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo no será publicada.




A %d blogueros les gusta esto: