Le cobran la cuenta y clausura el bar

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A  Jorge Arturo Niño Martínez le salió muy cara la visita y el consumo de un par de  autoridades municipales en su restaurante.

Durante casi un año el negocio que administra ha sido víctima de hostigamiento por parte de un funcionario municipal de Jáltipan.

El 22 de septiembre del 2012 se presentó en el local de “Terraza Restaurant Barraca”, el entonces síndico José Mauricio Molina Mayo acompañado de un grupo de cuatro sujetos.

José Mauricio festejaba su cumpleaños a lo grande, consumía bebidas y alimentos junto con sus cuatro acompañantes hasta que de un momento a otro él  y su hermano Hugo Molina Mayo comenzaron a escandalizar llegando casi a los golpes con clientes que se encontraban en el lugar.

Los cinco sujetos fueron invitados a retirarse del sitio hasta que uno de ellos, Ricardo Guillén Sánchez, se dijo regidor con la comisión de comercio y haciendo uso de sus facultades como funcionario amenazó con clausurar el negocio si le cobraban un peso por su consumo.

En evidente estado de ebriedad los cinco individuos se retiraron a bordo de sus vehículos, algunos de ellos, propiedad del ayuntamiento de Jáltipan.

Después de un par de meses, Jorge Arturo acudió a la oficina de Mauricio Molina a intentar cobrar el consumo del síndico y sus amigos en septiembre del 2012, éste argumentó que no recordaba nada e incluso dijo que como era el festejado no pagaría nada.

Sin embargo, el funcionario cubrió el pago pero al día siguiente una inspectora de bares y cantinas acudió al mismo negocio reportar que no podía seguir funcionando por falta de permisos, sin embargo no proporcionó notifación oficial alguna.

Niño Martínez fue nuevamente al palacio municipal para buscar al regidor Ricardo Guillén Sánchez para tratar de ponerse en regla y después de varias vueltas le informaron que pagaría 13 mil pesos por licencias, permisos y cambio de uso de suelo.

Tras estos hechos el restaurante ha sido objeto de constantes visitas de funcionarios del ayuntamiento por supuestas quejas de los vecinos ye incluso le fue anunciada la clausura definitiva, sin que mediara notificación alguna.

En virtud de lo anterior, el propietario del negocio ha acudido una y otra vez al ayuntamiento para cumplir con la disposición del gobierno de Jáltipan aunque sólo ha recibido a cambio burlas, amenazas y un trato por demás irrespetuoso.

Armando Ramos/Cocktelera

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