El final feliz del Ecce Homo

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Al final la historia tuvo un final feliz. La desastrosa restauración del cuadro Ecce Homo hoy es una historia de éxito.

Y es que a un año de la polémica  restauración,más de 40 mil personas han visitado el cuadro en su capilla original de Borja, un municipio de apenas 5 mil habitantes.

Eso si, las visitas no han sido de gratis ya que cada turista tiene que pagar un euro. Situación que ha permitido recaudar junto con donativos la nada despreciable cantidad de 60 mil dólares .

Según el Ayuntamiento, el dinero ha sido destinado íntegramente a una fundación social llamada Sancti Spiritus, dueña de la Iglesia en la que se ubica el fresco.

 

Dicha fundación, cuyo origen se remonta a la edad media, vivía sepultada bajo una montaña de deudas ante la falta de aportaciones por la crisis económica.

 

Sin embargo, el dinero que ahora reciben les ha permitido gestionar desahogadamente una residencia de ancianos en la que cuidan a 60 personas.

 

Para Cecilia Giménez la vida también ha dado un vuelco.

 

El 21 de agosto, la anciana firmará un convenio con el Ayuntamiento para la explotación oficial de los derechos de imagen del Ecce Homo en postales, llaveros, encendedores, platos y camisetas.

 

La mujer recibirá el 49 por ciento de los beneficios, mientras que la fundación se quedará con el 51 por ciento restante.

 

“Es un acuerdo oportuno”, señaló Juan María Ojeda, concejal de Cultura del Ayuntamiento de Borja. “El dinero se ha usado para fines benéficos. El comportamiento de la gente ha sido muy bueno, y al final todo aquel revuelo ha sido para bien”.

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