Los cadáveres perdidos de la Fiscalía

Cadaver on autopsy table, label tied to toe

Imagina que uno de tus tíos es asesinado a balazos. Supongamos que -lamentablemente- vivía solo, sin esposa e hijos y que su único hermano falleció tiempo atrás sin dejar descendencia, salvo tú.
Su cuerpo nadie lo reclama y es enviado a la fosa común 72 horas después de haber sido privado de la vida.
Digamos que meses después encuentras en un periódico local una foto donde aparecía tu tío instantes después de haber sido ejecutado. En ese momento te enteras de la terrible noticia y corres al Ministerio Público a preguntar por él, pero lo único que te dicen es que el cadáver está en la fosa común, con otros más y que no podrás darle cristiana sepultura o un último adiós como lo hubiese deseado.
Qué triste ¿no? Pues, así es la realidad. Resulta que en Cocktelera preguntamos a la Fiscalía General del Estado (FGE), a través de la plataforma Infomex, sobre la cantidad de cuerpos sin identificar en poder de las autoridades.
¿Y qué creen? No hubo un solo dato disponible. A pesar de la gran cantidad de personas que son privadas de la vida en forma violenta y quedan sin ser identificadas, la FGE no cuenta con un archivo donde al menos registe la cifra, la fecha de la muerte, el municipio, las causas, filiación o el destino del cadáver, por aquello de que alguien lo reclame tiempo después, ya sea para sepultarlo en un panteón o porque sea necesario para el desahogo de alguna diligencia. Del ADN mejor ni hablemos.
Vaya, la FGE ni siquiera dona los cuerpos a instituciones educativas para su estudio o para darles al menos un uso educativo (porque eso también lo preguntamos, pero oh sorpresa). Para ellos un muerto que no es identificado va la fosa y punto.
Lo que a las autoridades se les olvida, es que según el artículo 132 del Código de Procedimientos Penales aún vigente en la entidad, “cuando no sea posible la identificación de los cadáveres, el Ministerio Público Investigador deberá determinar y supervisar que los restos humanos sean preservados adecuadamente por el lapso de un año, manteniendo la cadena de custodia respectiva.
Transcurrido ese tiempo, se procederá a inhumarlos. El Ministerio Público investigador deberá asegurarse que el lugar donde sean inhumados los cuerpos permita su exhumación.
De manera previa a la inhumación, deberán realizarse moldes dentales y tomarse las muestras necesarias para realizar el análisis de ADN. Esta información deberá ser preservada, con el fin de que pueda ser recuperada y reanalizada posteriormente. La información genética deberá incorporarse a una base de información genética”.
Aparentemente, la ley es lo último que les importa a las autoridades y si se trata de muertos peor.

 

Cocktelera

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