Máxima seguridad para los hogares

 

 

Al otro lado del Atlántico, un grupo de científicos europeos trabaja  para hacer la vida imposible a los ladrones.

Así un equipo de físicos experimentales de la Universidad del Sarre, US, (Universität des Saarlandes, en alemán) en Saarbrücken, Alemania, ha desarrollado un sistema de seguridad flexible, que puede ser utilizado en jardines, calzadas y locales comerciales, para detectar a los ladrones que se cuelan en una propiedad.

También puede instalarse en las tierras de pastoreo y el bosque, para permitir a los granjeros saber si sus caballos u ovejas ya no están en el prado donde deberían permanecer para alimentarse.

Consiste en un cable sensor que emite una señal de advertencia que se dispara cuando alguien lo sobrepasa e indica el lugar exacto de la intrusión.

Este cable diseñado por el profesor Uwe Hartmann y su equipo de la US (www.uni-saarland.de) puede fijarse en tramos largos de vallas, colgarse en los árboles o enterrarse bajo tierra.

“El sistema supervisa el campo magnético de la Tierra y trasmite un mensaje de alarma, por ejemplo, al teléfono inteligente del dueño de la propiedad invadida, cada vez que registra un cambio en la intensidad de ese campo geomagnético”, explican sus creadores, que están buscando socios comerciales e industriales para fabricarlo en serie y lanzarlo al mercado.

 

ALTA SENSIBILIDAD.

“Este cable, diseñado originalmente para garantizar la seguridad del vallado perimetral de los aeropuertos, contiene un conjunto de sensores capaces de detectar los cambios más ínfimos en el campo magnético terrestre del entorno inmediato, incluso a varios metros de distancia del propio cable”, según Hartmann.

 

Cuando el cable se instala al aire libre puede ser calibrado para captar cambios tan sutiles, como los producidos por las vibraciones que genera un intruso al intentar escalar una valla de tela metálica o al usar la cremallera de su chaqueta, según la US.

 

En el caso que se instale bajo el suelo de un camino de entrada a una casa, si un intruso pasa por encima, los sensores registran una desviación del campo magnético terrestre  respecto a los valores y patrones de señales habituales,  y transmite esta incidencia al sistema controlador central.

“Las señales van a un  controlador central, filtrando cualquier falsa alarma como las que podría disparar un cambio en la posición de la cerca producida por el viento”, según Hartmann.

Los cambios o vibraciones en el ambiente producen leves  modificaciones en el campo geomagnético inmediato, que a su vez generan un patrón de señal determinado, y los investigadores del Sarre, han conseguido que su sistema distinga si las señales captadas por el cable sensor han sido causadas por una persona, el viento, un coche o una animal, de acuerdo a Hartmann.

Este sistema también puede informar si el perro de la familia todavía se encuentra en el jardín trasero de la casa. Todo lo que se necesita para conseguirlo es que el animal tenga un pequeño trozo de metal unido a su collar, para que el cable sensor lo detecte e identifique correctamente, según la universidad.

Según Hartmann este cable no consume mucha electricidad, por lo que puede ser abastecido por paneles solares, puede conectarse a cámaras o luces que se activan cuando se detecta una intrusión, y no proporciona objetivos para los piratas informáticos o ‘hackers’, como sucede con otros sistemas de seguridad.

 

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