Buscapiés
Por Luis Enrique Rivas

TEATRO O MENSAJE
El reciente cateo en Coatzacoalcos, que resultó en el aseguramiento de 300 mil pesos y presuntamente está vinculado a una familia con influencia política, expone una vez más las sombras que persisten en la lucha contra la corrupción. Si bien la acción coordinada entre la Fiscalía, la Policía Ministerial y el Ejército es un punto positivo que refleja capacidad operativa, los detalles del caso generan más preguntas que certezas y alimentan la desconfianza ciudadana.
El hecho de que no se reportaran detenciones es, por lo menos, extraño. Asegurar dinero sin vincularlo a personas específicas dentro de una investigación abierta puede ser un procedimiento válido, pero en un contexto de arraigada impunidad, se percibe como un acto inconcluso. ¿Dónde están los presuntos responsables?
La vivienda tampoco quedó asegurada y la autoridad ministerial no ha emitido ningún comunicado que confirme o desmienta la información.
Aquí el asunto es que mientras no se transparenten los motivos, operativos como este seguirán siendo interpretados por la ciudadanía como teatro de seguridad.

CARO EL CHISTECITO
Las fallas en los semáforos nuevos de Coatzacoalcos son un ejemplo preocupante de cómo la burocracia y la corrupción campan a sus anchas por estos rumbos. El sistema requiere mantenimiento de algunos complementos de mercurio, pero luego de una inversión millonaria de la administración anterior refleja una grave falta de continuidad y supervisión.
Resulta inadmisible que, tras una inversión de más de 80 millones de pesos en la gestión de Amado Cruz Malpica, el sistema siga presentando fallas críticas. Esto apunta a una posible deficiencia en la licitación, ejecución o supervisión de la obra adjudicada a Semex, cuyas fallas quedaron impunes. Ahora, la nueva administración tiene que lidiar con el problema que genera caos vial y accidentes.
La ausencia de semáforos funcionales en cruces clave es un factor que multiplica exponencialmente el riesgo de siniestros.
Ahora, además de la reparación de los dispositivos se requiere transparencia sobre lo que falló en la millonaria inversión y la rendición de cuentas correspondiente.

DE RAPIDITO
La implementación de la Ventanilla Única Virtual para órdenes de cateo en Veracruz es un paso técnicamente positivo, pero debe ser recibido con cautela y no como una solución milagrosa. Digitalizar y agilizar trámites entre la Fiscalía y los juzgados es, en teoría, un avance hacia la modernización y la eficiencia. Promete reducir tiempos burocráticos y aplicar de manera más rápida la justicia.
Sin embargo, las buenas intenciones no lo son todo. Una plataforma digital, por sí sola, no garantiza justicia. Lo fundamental no es la velocidad del trámite, sino la solidez de las pruebas que se presentan y la imparcialidad del juez que las evalúa. Agilizar un proceso basado en una investigación deficiente o sesgada solo conducirá a autorizar allanamientos injustos con mayor rapidez. El riesgo de automatizar la injusticia existe.
La Ventanilla Única es una herramienta valiosa, pero también un reto mayúsculo para juzgadores. Su éxito real se medirá fuera de la pantalla y dependerá de la capacitación, la integridad de las autoridades que la usen y la supervisión constante para evitar que la eficiencia se convierta en el único parámetro de un sistema que debe privilegiar, ante todo, la justicia y el respeto a los derechos humanos.
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