El 4 de marzo se conmemoró el día internacional de la obesidad, y cada día toma mayor relevancia en México y en el mundo está problemática. En Quiero Saber Salud (QSS) hemos reflexionado, en varias ocasiones, sobre la importancia del ejercicio y el balance energético, que consiste en tener una alimentación acorde con la actividad física que vamos a realizar durante el día.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) la recomendación de ingesta calórica es de 2 mil calorías diarias; sin embargo, en nuestro país –con datos de la Organización Mundial para la Alimentación (FAO)-, el consumo promedio diario de calorías de un adulto supera las 3,150.
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Mientras la OMS sustenta que en el mundo una de cada tres mujeres y uno de cada cuatro hombres no realizan suficiente actividad física para mantenerse sanos , en México la situación es aún peor ya que la mayoría de la población es sedentaria. De acuerdo con los resultados del Módulo de Práctica Deportiva y Ejercicio Físico (Mopradef) 60.4% de la población mayor de 18 años es físicamente inactiva
En QSS hemos investigado algunas de las grandes razones por las que las personas no realizan ejercicio, pese a que conocen sus beneficios y nos parece importante conocer y compartir estas limitaciones, excusas o barreras:
Una parte importante es la idea preconcebida de que ejercitarse implica un esfuerzo muy intenso o un agotamiento excesivo, o la posibilidad de tener un accidente o incluso el miedo a fracasar (Epuran, 1974).
Por otro lado, la actividad física está vinculada a un adecuado clima motivacional, por lo que la falta de motivación puede determinar la continuidad y permanencia en la práctica del ejercicio físico; mueve las conductas de la persona y su deseo de comenzar y continuar con una actividad, determinando el esfuerzo y cantidad que se invierte en la actividad que se decide practicar (Moreno, 2014).
Otra condicionante de la actividad física es la diversión, por lo que, si una actividad no genera suficiente disfrute, diversión, satisfacción o incluso competencia con otros, no se fomentará la práctica (Moreno, 2014).
Los estados de depresión, estrés y ansiedad impiden el desarrollo de las personas, por lo que afectan directamente la posibilidad de realizar actividad física (Iturriaga, Gasteiz, 2016).
Finalmente, el desconocimiento técnico, táctico y físico del deporte o de la actividad física a realizar también afecta la motivación para realizar actividad física de manera regular Iturriaga, Gasteiz, 2016).

