Tráfico ilegal de especies exóticas sin control en Veracruz

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Luego de que más de 100 polluelos loros silvestres fueran decomisados por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) en la zona sur de Veracruz.

El rescatista Homero Bennet, precisó que el tráfico de especies exóticas nunca se ha detenido en la región y va desde Guacamayas, pasando por tucanes  hasta llegar a iguanas y crías de onza o jaguarundi.

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Dijo que en el caso de estas aves, aún no se puede determinar de qué tipo de especie son, o si son pericos, esto de acuerdo a las imágenes que se han difundido en redes sociales, además de que se debe ser muy cuidadoso con su alimentación.

“Vamos a suponer que una loro puso cinco huevos, pero de esos van a sobrevivir dos o tres, la naturaleza es muy especial y si nace un polluelo y no es apto, y trae una deficiencia y no se da, se muere, estas moviendo 100 polluelos, ponle tú que el 20 por ciento o 30 por ciento se muera en el traslado.

Los polluelos de aves tienen que estar en una temperatura de 38 a 41 grados centígrados, pueden estar hasta 42 grados, bajan un ratito le da hipotermia”, precisó.

Tráfico ilegal de especies exóticas sin control en Veracruz

El Integrante del Comité de Vigilancia Ambiental de Coatzacoalcos, dijo que el tramo carretero que une a Tabasco con el estado de Veracruz, es un área donde predomina  traslado ilegal de animales silvestres, pues une al centro con el sureste mexicano, donde la demanda aumenta.

De acuerdo con la información que trascendió los polluelos o crías de loro,  viajaban de Chiapas a la Ciudad de México, escondidos y ya presentaban problemas de deshidratación, viajaban desnutridos e incluso estaban débiles.

El mercado negro de especies exóticas en México no se ha podido erradicar en el sureste mexicano, en la carretera Villahermosa – Coatzacoalcos se siguen presentando este tipo de delito, pero continúa debido a la demanda que tienen en el centro del país, donde son comercializadas las especies, en este caso, aves.

Existen muchas especies de loros, pero los más numerosos son los típicos, en algunos casos pueden imitar sonidos, como la voz humana, de ahí de su demanda y el peligro de extinción en el que se encuentran por la destrucción de su hábitat natural, invasión de otras especies y captura para su venta clandestina.

“Si la gente no optara por comprarlos, inclusive todavía puedes encontrar especies de pericos, loros y guacamayas, ya documentados, que el animal trae un anillo en la patita y que tiene insertado un chip que es del tamaño de un grano de arroz, que fueron criados en UMAS de registro, pero la gente dice que se va no sé al Mercado de Sonora y me sale más barato, pero a un animal de esto hay que cuidarlo”, detalló.

Hasta el momento la Profepa no ha emitido ninguna información sobre la captura de los más de 100 polluelos de loro.

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