Así viven médicos y enfermeros el coronavirus

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A veces con una sonrisa, otras con los ojos desorbitados, unos con angustia, otros con paz, pero todos demuestran cansancio de horas y horas de atención médica en los módulos Covid-19 de los hospitales de Veracruz.

Estas imágenes las logró Miguel Cristales, camillero de la jornada nocturna en el Centro de Alta Especialidad “Doctor Rafael Lucio”, de Xalapa.

En su cuenta de Facebook explicó que a pesar de haber intentado mantenerse ecuánime ante la pandemia, la angustia había minado su confianza, “por primera vez en muchísimo tiempo me siento vulnerable, Ahtziri siempre dice que hagamos algo con eso que sentimos, María Luisa me dijo ¿y sí documentas lo del COVID?, yo dudaba, en serio que me sentía desorientado. Eché la cámara a la mochila y me dije, pues me toca guardia, pues veremos qué sale”.

Y salió algo digno de admirarse, la responsabilidad de todo el personal de salud que lucha por la vida de los pacientes y que en la pandemia han conjuntado ‘Equipos Covid’ muestran el altísimo grado de responsabilidad que tienen.

Miguel Cristales relata que solicitó la anuencia para ingresar a las áreas de coronavirus y poder documentar lo que pasa con sus compañeros.

“Les plantee a las compañeros y compañeras lo de las fotos y me dijeron que sí de buena manera, les agradezco. Tomé fotos en dos momentos, uno de ellos a las 2 de la mañana. La jornada nocturna es de 12 horas, por lo que se ha dividido la guardia en dos momentos, de 20 a 2 y de 2 a 8, para tratar de reducir la exposición”.

Agrega que tomarles fotos le revitalizó, “algunos son compañeros con los que he trabajado en los últimos 20 años y otras, otros tanto, de unos meses a la fecha; la presencia de tantos jóvenes me recordó cuando entre a trabajar a los 21 años, ahí estaban ellas y ellos, con temores, pero firmes; la sonrisa a flor de piel”.

Relata que no hay regaderas para mujeres en el CEA, “el acompañamiento puntual de las monitoras para que se vistan y se desvistan de acuerdo al protocolo para evitar contaminación, proceso que es largo, la espera para entrar a la regadera, ya que solo el baño de hombres (médicos) la tiene, en el de las mujeres (enfermeras) no hay, algún arquitecto supuso que las mujeres/enfermeras no se bañan (detallitos de perspectiva de género); la búsqueda de agua para tomar, porque la deshidratación es mucha dentro de un uniforme impermeable y casi hermético, esto aumenta la sudoración, alguien comentaba que ha perdido algunos kilos desde que empezó a entrar al área; sentarse a comer la colación en la madrugada”.

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A pesar de las carencias, el calor, las dificultades y el miedo ellos están al pie del cañón.

“La salud es un trabajo en equipo, ojalá el Estado reconozca a todas las personas que participan y participaron en esta contingencia, y no solo con homenajes o premios, sino con la mejora de sus condiciones de trabajo o la certeza de su contratación”, finaliza el camillero Miguel Cristales.

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